La relación que tenemos con nosotros mismos, refleja la relación que tenemos con los otros

El tipo de relación que tenemos con nosotros mismos, la forma en que nos tratamos, nos hablamos, nos cuidamos, se reflejará e influirá en el tipo de relación que establecemos con los demás, especialmente con los que uno siente más cercanos.

Si me relaciono con mi propia existencia desde la aceptación, la comprensión, la amabilidad, la curiosidad, la paciencia, este modo de interacción al cual estoy habituado, se proyectará hacia fuera, en mis interacciones con los demás y seguramente seré capaz de tratarlos también con comprensión y paciencia.

Si por el contrario, estoy acostumbrado a ser muy crítico conmigo mismo, a juzgarme duramente, probablemente utilizaré este tono de evaluación y juicio con los que tengo alrededor.

Recuerda que lo que sucede afuera es un espejo de lo que sucede adentro. He aquí la importancia de cultivarnos interiormente, cuidarnos y aceptarnos.

Si queremos establecer y mantener relaciones positivas y duraderas con los demás, debemos empezar por estar bien con nosotros mismos.

 

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